Concepto Jurídico del DIRECTOR DE OBRA y PROYECTISTA. Criterios Jurisprudenciales

Concepto Jurídico del DIRECTOR DE OBRA y PROYECTISTA. Criterios Jurisprudenciales

Elementos básicos para conceptualizar:

La Sentencia no 284/2010 de la Audiencia Provincial de Barcelona, Sección 13a, de fecha cinco de mayo del año dos mil diez, entiende que “la actuación del ingeniero demandado rige la lex artis, configurada como conjunto de preceptos, reglas y conocimientos técnicos necesarios para el buen hacer constructivo (1258 CC), y vigentes en la época en que la obra se ejecute, según el correspondiente estado tecnológico del momento (lo convenido, lo proyectado, las reglas del arte de la instalación, los usos o reglas profesionales y del lugar,…).” Por ello, es necesario que para conceptualizar y analizar la actuación de un profesional, se base en las normas específicas de cada profesional. Es decir, la Lex Artis y el Código Deontológico. A partir de esa conceptualización y el análisis de su hacer, podemos partir de la situación temporal que nos encontremos. En cuanto a un Director de Obra es un profesional que dirige y ordena actuaciones específicas sobre la construcción. Dado que los análisis y debates sobre la responsabilidad de este siempre van a ser posteriores al momento en que actúa, es necesario valorar las reglas y conocimientos técnicos de la época.

Por ello, para poder empezar a construir una tesis sobre la actuación de un profesional, nos deberemos ir a las normativas ad quo y al momento en que se produjeron los hechos que vamos a analizar.

Diferencias entre Director de Obra y Proyectista

Con la LOE, se distingue entre el proyectista (por encargo del promotor y con sujeción a la norma urbanística y técnica correspondiente, que redacta el proyecto, art. 10) y el director de obra (agente que, formando parte de la dirección facultativa, dirige el desarrollo de la obra en los aspectos técnicos, estéticos, urbanísticos y medioambientales, de conformidad con el proyecto que la define, la licencia de la edificación y demás autorizaciones preceptivas y las condiciones del contrato, con el objeto de asegurar su adecuación al fin propuesto, art. 12).

a) Proyectista (art. 10): redacta el proyecto por encargo del promotor y con sujeción a la normativa técnica y urbanística correspondiente; se le imputa responsabilidad por insuficiencia, incorrección o inexactitud del proyecto (responde del proyecto y de los problemas que puedan surgir por su ejecución).

Como enuncia la Sentencia no 548/2005, de la Audiencia Provincial de Palma de Mallorca, Sección 5a, de fecha veintiocho de diciembre del año dos mil cinco, el Proyectista es el agente que por encargo del promotor (relación contractual) y con sujeción a la norma técnica y urbanística correspondiente, redacta el proyecto. ( LOE art. 10.1 ). Es el único agente que contrata el promotor. Puede ser persona física o jurídica, en este caso debe haber una persona física con titulación profesional habilitada (LOE 10.2a). Este agente es el autor de contenido total del proyecto (memoria, planos, pliegos, presupuestos…).

Sus obligaciones están delimitadas por el art. 10.2 de la LOE y se sintetizan en poseer titulación académica habilitante, bien sea Arquitecto Superior, Arquitecto Técnico, Ingeniero Superior o Ingeniero Superior o Ingeniero Técnico. En edificios grupo a) apdo. 1 art. 2 siempre es el Arquitecto, en los del grupo b) apdo. 1 art. 2 podrá ser el Arquitecto, Arquitecto Técnico, y/o Ingeniero.

Los edificios del grupo a) son los edificios de competencia tradicional y exclusiva de la profesión de Arquitecto es decir, los de uso administrativo, sanitario, religioso, residencial en todas sus formas, docente y cultural.

Aún siendo este grupo a) competencia del Arquitecto, este puede delegar en otros profesionales Arquitectos o de otras especialidades (art. 10.2.a) por lo que el Arquitecto está facultado para actuar parcialmente, estando pendiente esta opción, por otra parte normal y como se ha dicho, de un reconocimiento más amplio por los Colegios de Arquitectos y Administraciones, entre las que existen diferencias de criterios en los distintos niveles de contratación.

Respecto del grupo b) del mencionado art. 2 del LOE , la Ley 12/1986 en su asentamiento de plenitud de competencias y atribuciones para los Arquitectos Técnicos y los Ingenieros Técnicos, otorga de forma explícita atribución capaz a estas titularidades de redactar y firmar proyectos de diversa índole, siendo origen de multitud de sentencias jurídicas posteriores que han ido aclarando este particular, no obstante la desobediencia jurídica y legal de algunos colegios profesionales en la admisión a trámite de visado del proyecto técnico sin cobertura legal para su realización.

El art. 1 de la Ley 12/1986 fija con toda claridad el principio de especialidad, por lo que el Arquitecto Técnico, sólo puede actuar con plena atribución en el marco de su rama de especialidad y a los Ingenieros Técnicos sólo en el primer ciclo de su especialidad en que se divide cada rama.

Existe un grupo c) de obras no comprendidas en los apartados a) y b) que tiene carácter residual y puede según la Ley ser proyectada tanto por Arquitectos, como por Arquitectos Técnicos, Ingenieros e Ingenieros Técnicos.

Finalmente, los proyectos de edificación a que hace referencia el art. 22 b, son aquellos de obras de ampliación, modificación, reforma, o rehabilitación que alteren la configuración arquitectónica de los edificios.

La LOE exige que el proyecto ha de estar redactado conforme a la normativa técnica de la edificación (Normas Básicas) y urbanísticas (Legislación y planeamiento urbanístico).”

 

Proyecto

Por otra parte, la exigibilidad misma del proyecto técnico ha venido descansando de modo efectivo en el art. 9o. del viejo Reglamento de Servicios de las Corporaciones Locales de 1955 , todavía en vigor, que lo contempla como requisito para la obtención de las licencias de obras.

En definitiva, el Proyecto técnico aparece por primera vez identificado legalmente como un elemento básico (“fase”) integrante de todo proceso constructivo de edificación sin excepciones.

En síntesis, con arreglo a la LOE, el Proyecto aparece como el instrumento definitorio de la iniciativa promotora y ordenador del proceso constructivo y, como tal,

-es objeto de la licencia de obras a la que se incorpora como condición material de la misma, es decir, como concreción de lo autorizado;

– se incorpora asimismo al contrato de obra en tanto que determinación material de su objeto

– como instrumento técnico rector del proceso, es norma de actuación vinculante para el constructor y restantes agentes que intervienen en la ejecución de las obras.

Es evidente que en estos aspectos básicos, la LOE no hace sino explicitar el cometido sustancial y definitorio del proyecto técnico dentro de la dinámica propia del contrato de obras y del ejercicio de las competencias administrativas de ordenación y control de la actividad edificatoria.

Así, el Proyecto:

– constituye el referente objetivo del control de calidad del proceso constructivo, tanto en la propia fase de proyecto como durante el curso de la ejecución material de la obra proyectada;

– una vez actualizado, en su caso, con las modificaciones adecuadas, será el documento de acreditación de la realidad de la obra ejecutada a efectos de su recepción, y

– habrá de incorporarse o acompañar a los contratos de transmisión de lo construido, en unión del manual de instrucciones correspondiente, como referente del uso y mantenimiento adecuados del edificio.

Según se desprende de la LOE, el Proyecto de obras de edificación es el conjunto de documentos mediante el cual se definen y determinan las obras a realizar de acuerdo a lo establecido en el contrato de encargo suscrito con el promotor, con sujeción a la ordenación urbanística de aplicación y justificando técnicamente las soluciones propuestas según las especificaciones requeridas por las normativas técnicas correspondientes.

La Ley contempla, pues, el Proyecto como un todo unitario bajo la autoría responsable de un técnico proyectista, que necesariamente habrá de ostentar la titulación habilitante en razón del uso principal previsto (Arquitecto para todos los casos, e Ingeniero o Ingeniero Técnico de las distintas ramas o especialidades según las respectivas competencias específicas).

En definitiva, la LOE se reviere siempre a un solo Proyecto completo y útil para el fin propuesto; es decir, que siendo conforme con los requerimientos y condiciones de la iniciativa promotora establecidos contractualmente, resulte viable según la legalidad aplicable a su objeto y emplazamiento, reúna de modo congruente todos sus componentes necesarios y venga redactado con el grado de especificación técnica exigible para su plena eficacia ejecutiva. Estos requisitos de compleción, viabilidad y utilidad del Proyecto son claros e inequívocos según los términos de la Ley y su cumplimiento pertenece, en todo caso, a la responsabilidad contraída por el proyectista con el promotor en virtud del encargo recibido.

En cuanto a la composición y contenidos concretos del proyecto, la LOE no introduce ninguna precisión sino que se limita a referirse a la normativa vigente de aplicación: así, el art. 4-1 que, en relación con lo previsto en el art. -2 y en la Disposición Final segunda de la propia Ley, supone una clara remisión a las Normas Básicas de Edificación hoy vigentes y, en su día, al futuro Código Técnico de Edificación. Por su parte, el art. 10-2, la de b) Redactar el proyecto con sujeción a la normativa vigente…”, término más amplio que ha de entenderse referido, no solo a aquella normativa técnica obligatoria propiamente dicha, sino a todo el conjunto de disposiciones reguladoras del sector de actividad profesional de que se trate.

A ello habrá de añadirse la normativa vigente de las distintas Comunidades Autónomas y las precisiones que puedan surgir de las normas urbanísticas u ordenanzas municipales, así como, en último extremo, los acuerdos o reglamentos colegiales en cuanto puedan venir a complementar lo dispuesto en dichas normativas.

 

b) Director de obra(art.12) y Director de ejecución de la obra (art. 13):

responden de la veracidad y exactitud del certificado final de la obra que haya suscrito (17.7), lo cual implica que se les atribuye la responsabilidad por vicios de ejecución y de dirección de la obra, ya que tienen que suscribir aquel certificado; incluso, formulando las correcciones o adiciones al proyecto, adaptaciones o detalles complementarios y solución de problemas técnicos a medida que se va ejecutando, singularmente para hacer eficaz el encargo o con la aptitud para el fin requerido por el dueño de la obra( STS 26.3.1988). Es más, si el director de la obra no es el proyectista, asume la responsabilidad por los errores o fallos del proyecto, sin perjuicio de la repetición frente al proyectista. Tal idea, en el ámbito del art. 1591 CC ya fue aceptada por la STS de 5.3.2001(responsabilizó al arquitecto de las obras realizadas por otro y aceptadas sin reserva).

Como enuncia la Sentencia no 548/2005, de la Audiencia Provincial de Palma de Mallorca, Sección 5a, de fecha veintiocho de diciembre del año dos mil cinco, el Director de Obra es el agente que, formando parte de la dirección facultativa, dirige el desarrollo de la obra en sus aspectos técnicos, estéticos, urbanísticos y medio ambientales, de conformidad con el proyecto que la define, la licencia de edificación y demás autorizaciones preceptivas y las condiciones del contrato, con el objeto de asegurar su adecuación al fin propuesto. (art. 12.1). Puede ser persona física o jurídica, aunque en este segundo caso, debe haber técnicos físicos que respondan con su titulación de aquello que dirigen.

Está obligado a:

– Poseer titulación académica y profesional habilitante.
– Verificar el replanteo e idoneidad de las cimentaciones.
– Resolver contingencias, interpretar proyectos y consignar en el Libro de Órdenes las incidencias de la obra.
– Suscribir el acta de replanteo o de comienzo de obra y el certificado de fin de obra.
-Elaborar y suscribir certificaciones parciales y la Liquidación final de la Obra. Colaborar con los restantes agentes en la elaboración de la documentación de la obra ejecutada.

El Director de la obra se hace responsable del proyecto con el proyectista. Debe de explicar las instrucciones de uso y mantenimiento del edificio al propietario y promotor.

Y el Director de la Ejecución de la Obra es el agente que asume la función técnica de dirigir la ejecución material de la obra y controlar cuantitativamente la construcción y la calidad de lo edificado. Igual que en el caso del Director de Obra puede ser persona física y jurídica.

Está obligado a:

– Poseer titulación académica habilitante.

– Verificar producir y ordenar ensayos y pruebas.

– Dirigir la ejecución material de la obra.

– Suscribir la documentación correspondiente.

Por último, para el Director de Obra y el Director de la Ejecución de la Obra dispone el art. 17.7 LOE que:

“El director de obra y el director de la ejecución de la obra que suscriban el certificado final de obra serán responsables de la veracidad y exactitud de dicho documento.

Quien acepte la dirección de una obra cuyo proyecto no haya elaborado él mismo, asumirá las responsabilidades derivadas de las omisiones, deficiencias o imperfecciones del proyecto, sin perjuicio de la repetición que pudiere corresponderle frente al proyectista.

Cuando la dirección de obra se contrate de manera conjunta a más de un técnico, los mismos responderán solidariamente sin perjuicio de la distribución que entre ellos corresponda.”

En este apartado aparece la sombra de la solidaridad, así como la imputación de responsabilidad por hecho ajeno.

Por otra parte, los agentes técnicos son el conjunto de profesionales técnicos- facultativos (arquitectos, arquitectos técnicos, ingenieros e ingenieros técnicos) que, por encargo del promotor y con sujeción a la normativa técnica y urbanística correspondientes, redactan el proyecto (“proyectista/s”), dirigen el desarrollo de la obra con el objeto de asegurar su conformidad al proyecto, a la licencia y al contrato (“director/es de obra”) o asumen la función técnica de dirigir la ejecución material de la obra y controlar cualitativa y cuantitativamente la construcción y la calidad de lo edificado (“director/es de la ejecución de la obra”).

Responsabilidad del Agente

Según la Sentencia no 426/2012, del Tribunal Supremo, Sala 1a o de lo Civil, Sección 1a, de fecha veintisiete de junio de dos mil doce, dice:

“Pues bien, en principio la responsabilidad de quien proyecta es una responsabilidad por hecho propio, por vulneración de un deber que ha asumido contractualmente, o que le viene exigido por su lex artis ( artículo 1.258 CC ), por lo que sólo cuando el vicio se debe a su propia conducta existirá la obligación de responder. Supone que, sin perjuicio de la necesaria coordinación que ha de existir entre todos los profesionales, cada uno asume los resultados de su propia actividad, como lógica consecuencia de que no se le puede exigir que pueda prever el anormal proceder de quien técnicamente, en aplicación de los conocimientos inherentes a su profesión, debe obrar de una determinada manera, salvo que actúe a instancia o a iniciativa suya, como sucede cuando contrata los cálculos, estudios, dictámenes o informes de otros profesionales, supuesto en que serán directamente responsables de los daños que puedan derivarse de su insuficiencia, incorrección o inexactitud, sin perjuicio de la repetición que pudiera ejercer contra sus autores, como ahora dispone el artículo 17.5 de la LOE . Quien efectúa los cálculos de la estructura de una edificación, se configura como un mero auxiliar del arquitecto autor del proyecto que es quien avala y responde de la validez de esos cálculos. No es lo que sucede en este caso. El arquitecto es ajeno a la relación contractual suscrita entre la promotora y los compradores y entre aquélla y el ingeniero Técnico Industrial, que fue quien elaboró el proyecto y asumió la dirección de la instalación del deposito, y si las viviendas se entregaron sin el servicio de calefacción ello no determina la infracción del artículo 1591 del CC , sino el incumplimiento contractual.

El compromiso de dotar a las viviendas de tan necesario servicio afecta a quien lo oferta y no lo construye, es decir, al promotor, que ya viene condenado por aplicación de lo dispuesto en el artículo 1101, no a los demás agentes por más que fuera incluido en el Proyecto. El proyecto es el conjunto de documentos que describen el edificio y definen las obras de ejecución con el detalle suficiente para que puedan valorarse e interpretarse inequívocamente durante el proceso, tal y como ahora lo define el artículo 4 de la LOE y 6 del Código Técnico , y las diferencias estructurales entre Proyecto y obra realizada y vendida, es materia que afecta la relación contractual de compradores y vendedores ( SSTS 12 de abril de 1988 ; 13 de mayo 2008 ), puesto que la controversia no se refiere en este caso a las deficiencias existentes por una incorrecta ejecución del servicio sino a la falta de compromiso del promotor con los compradores respecto al mismo, propiciado por la falta de autorización administrativa del depósito.

El artículo 1591 se refiere a los daños y perjuicios derivados de una deficiente construcción de un edificio, y sobre él instrumenta la responsabilidad civil de los agentes que intervienen en su ejecución, excluyendo aquellos defectos que pudieran resultar del contrato de compraventa de las viviendas y locales radicantes en el mismo. Una cosa es el daño o vicio constructivo y otra la falta a las condiciones del contrato. El daño es el resultado que origina las consecuencias que prevé la norma, mientras que la falta a las condiciones del contrato no da lugar a la responsabilidad decenal, sino a acciones y a responsabilidades distintas, que afectan a la relación propia del contrato entre compradores y vendedores con proyección jurídica que no viene dada por el artículo 1591 del Código Civil , sino por los artículos 1101 y 1124 del mismo Cuerpo Legal , puesto que no derivan de la construcción propiamente dicha, sino de las obligaciones convenidas en el contrato, ni merecen por tanto el calificativo de dañosos en el sentido de la norma ( STS 13 de mayo 2008 ).”

Así la Jurisprudencia ha delimitado que la responsabilidad del AGENTE CONSTRUCTIVO es una responsabilidad por hecho propio, es decir, que cuando el vicio por el que se le reclama es fruto de su actuar en el proceso constructivo y dicho vicio es causado por:

1)  Haber vulnerado una obligación que nace del contrato asumido.

2)  O haber actuado en contra de lo que le viene exigido por su lex artis.

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